FILIPENSES 4:6
La ansiedad nos empuja a pensar demasiado, anticipar problemas, cargar escenarios que aún no existen y buscar controlar aquello que está fuera de nuestro alcance. La ansiedad promete protección, pero en realidad produce agotamiento. Y es por eso que Pablo no dijo que nunca tendríamos preocupaciones. Pero lo que sí dijo es qué hacer con ellas: llevarlas a Dios en oración. Sé que muchas veces queremos paz sin entrega y calma sin rendición. Pero la paz de Dios llega cuando las cargas pasan de nuestras manos a las Suyas. Orar no siempre cambiará todo de inmediato, pero sí cambia el corazón que estaba siendo consumido por la preocupación.
Hoy quizá no tienes todas las respuestas, pero sí tienes acceso al Dios que nunca pierde el control.
OREMOS
Señor, hoy suelto mis preocupaciones, y decido descansar en tu fidelidad. Amén.
FRASE
Dios ya está donde tu mente apenas teme llegar.
