LUCAS 8:40-50
Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo, cuando una mujer enferma interrumpió el trayecto para tocar el borde de su manto. Muchos habrían seguido su camino, pero Jesús se detuvo, escuchó a la mujer y también escuchó el dolor de Jairo, cuando recibió la noticia de que su hija había muerto. Jesús no solo hablaba con autoridad; también sabía escuchar con atención. Escuchar parece ser un acto sencillo, pero pocas personas lo practican verdaderamente, y con frecuencia escuchamos para responder, no para comprender.
Sabía que muchas personas no necesitan primero un consejo, necesitan a alguien que las escuche con paciencia y compasión, porque escuchar también puede sanar.
OREMOS
Dios, enséñame a amar, no solo con mis palabras, sino también con mi disposición para escuchar. Amén.
FRASE
Escuchar atentamente es una forma silenciosa de dar amor.
