LUCAS 15:28
En la parábola del hijo pródigo, podemos notar que el resentimiento es una cárcel silenciosa, la cual encierra el alma, recordándonos, heridas, midiendo lo que otros reciben y endureciendo el corazón poco a poco. Este hijo mayor servía, obedecía y permanecía, pero había algo en su interior que no estaba sano. No podía alegrarse por la gracia sobre otro, porque sentía que era injusto.
Y aquí hay algo peligroso; cuando no entiendes la gracia, comienzas a compararla, y cuando la comparas, la pierdes. En esta serie de “estar quietos”, Dios te invita en este día a bajar el arma del resentimiento, y a entrar en la fiesta de la gracia.
OREMOS
Padre, dame un corazón libre, capaz de celebrar lo que haces en la vida de otros. Amén.
FRASE
No te quedes afuera por lo que llevas dentro.
