LUCAS 18:11
En el versículo hoy observamos a un hombre que no estaba pecando “visiblemente”. Pues oraba, ayunaba y daba, pero su problema no era lo que hacía, era cómo se veía así mismo delante de Dios. Su oración no era una conversación con el Señor, era una comparación con otros. Cuando tú crees que ya eres suficiente, dejas de depender de Aquel que realmente lo es todo. La autosuficiencia te lleva a dejar de examinar tu corazón y a confiar más en tus obras que la gracia. Mientras que la humildad te mantiene sensible, dependiente y alineado con Dios.
Hoy no se trata de cuánto sabes, cuánto haces o cuánto has logrado espiritualmente, se trata de cuánto dependes de Él.
OREMOS
Dios, que nunca pierda la conciencia de cuánto te necesito cada día. Amén.
FRASE
La verdadera fe comienza donde termina la confianza en nosotros mismos.
