HECHOS 16:25
Pablo y Silas estaban golpeados, encarcelados, y encadenados injustamente. Humanamente, tenían razones para quejarse, frustrarse o llenarse de amargura. Pero hicieron algo completamente contracultura, decidieron adorar a Dios. Sabes, la adoración verdadera no depende de circunstancias perfectas, sino de un corazón que sigue confiando en Dios. Estos dos hombres no negaron el dolor, pero decidieron que el sufrimiento no tendría la última palabra en sus corazones.
Quizás hoy estás atravesando una “medianoche” espiritual, y aunque no entiendas todo, te invito para que levantes una adoración, pues Él sigue estando presente aún en los momentos más oscuros de nuestras vidas.
OREMOS
Jesús, que las dificultades no paguen mi relación contigo, sino que me acerquen más a Tu presencia. Amén.
FRASE
La adoración rompe cadenas que la amargura fortalece.
