MATEO 5:4
En el versículo de hoy, Jesús nos presenta una verdad contracultural, y es que los que lloran son bienaventurados. Mientras que el mundo nos dice: “Sé fuerte y no llores”, su Palabra nos enseña que en el Reino de Dios, las lágrimas no son señal de derrota, sino de humanidad rendida delante del Padre. En otras palabras Jesús no desprecia el dolor sincero; lo recibe y promete consuelo. Y es que en este mundo muchos aparenta estar bien por fuera, mientras por dentro están agotados, tristes o quebrados. Y lo que se esconde difícilmente sana, pero lo que se entrega a Dios puede ser restaurado.
Quizás has sonreído mientras que por dentro sangras, pero hoy Dios no te pide actuación, te invita a ser sincero.
OREMOS
Jesús, sana, mis heridas, calma mi mente y abraza mi corazón. Amén.
FRASE
Jesús no rechaza corazones rotos, los abraza.
