LUCAS 19:10
Jesús sabía exactamente por qué estaba aquí. Él no vivió improvisando, tampoco caminó sin dirección, sino que tenía claro Su propósito, el cual era buscar y salvar lo que se había perdido. Él no permitió que las distracciones lo apartaran de Su llamado, y aunque las multitudes lo seguían, las necesidades eran muchas, y las oportunidades parecían infinitas, siempre mantuvo el enfoque en aquello para lo cual el Padre lo había enviado. Todos recibimos tiempo, oportunidades y recursos de parte de Dios, la pregunta es, ¿los estamos utilizando con propósito? Y es que cuando conocemos nuestro propósito, podemos vivir cada día con mayor claridad y dirección, evitando reaccionar a lo urgente y no olvidando lo importante.
Recuerda, la vida se vuelve más significativa cuando dejamos de vivir por inercia y comenzamos a vivir intencionalmente.
OREMOS
Señor, ayúdame a vivir intencionalmente y no desperdiciar las oportunidades que Tú me das. Amén.
FRASE
Una vida con dirección deja una huella eterna.
