MATEO 14:30
Pedro estaba caminando sobre el agua, estaba haciendo lo imposible, mientras tenía sus ojos puestos en Jesús. Pero hubo un momento en que su enfoque cambió, y fue en ese instante donde el miedo apareció. Aquí hay algo que debemos comprender, y es que el miedo crece cuando dejamos de mirar a Cristo y comenzamos a enfocarnos en las circunstancias. Ahora bien, el miedo es una reacción natural, pero no debe ser nuestra dirección. Pedro no se hundió por salir de la barca, se hundió por dejar de mirar a Jesús. Y esto nos enseña que estar quietos también implica silenciar el miedo que quiere robar nuestra fe. Dios no nos está llamando a ignorar las tormentas, sino a confiar en Él en medio de ellas.
Te invito para que dejes de mirar el problema constantemente, y comienza a mirar a Jesús intencionalmente.
OREMOS
Padre, hoy decido bajar el miedo y volver a poner mis ojos en Ti. Amén.
FRASE
No es la intensidad de la tormenta, sino la firmeza de tu mirada.
