BAJA LA HUIDA

JONÁS 1:3

Hay decisiones que no nacen de la ignorancia, sino de la resistencia. Jonás no huyó porque no escuchó a Dios, huyó precisamente porque sí lo escuchó. Sabía lo que Dios le estaba pidiendo, pero no estaba dispuesto a enfrentarlo. Así que tomó una decisión común, pero peligrosa, huyó. La huida puede tomar muchas formas: postergar, distraernos, justificarnos e incluso “espiritualizar” nuestra desobediencia. Pero al final sigue siendo lo mismo, correr en dirección contraria al propósito de Dios. El problema es que huir nunca soluciona nada, más bien alarga el proceso, endurece el corazón y nos lleva a tormentas innecesarias.

Haz una pausa, quédate quieto y dile al Señor, “Ya no correré más.”

OREMOS

Señor, hoy decido bajar el arma de la huida, para escucharte y obedecerte. Amén.

FRASE

La paz no está en escapar, está en obedecer.

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