DANIEL 4:30
En el versículo de hoy, no solo hay satisfacción, también hay orgullo. Nabucodonosor miró todo lo que había logrado, pero olvidó quien se lo había permitido. Él decidió enfocarse en su capacidad, su poder y su grandeza, dejando a Dios fuera de la ecuación, atribuyéndose, así mismo lo que venía del Señor. El orgullo es una las armas más silenciosas, pero más peligrosas. No siempre se ve como arrogancia; a veces se disfraza de autosuficiencia, de independencia, de “yo puedo solo”. Y cuando el orgullo toma el control, dejamos de estar quietos y volvemos a ocupar el lugar que solo le pertenece a Dios. Por tal razón, qué te parece si haces una pausa y evalúas tu corazón. ¿Estás reconociendo a Dios en lo que tienes y en lo que has logrado?
Definitivamente, hoy es un buen día para devolverle la gloria a Él, recordando que todo lo que eres y tienes es por gracia.
OREMOS
Padre, gracias por tu gracia, por tu provisión y por cada bendición que has puesto en mi vida. Amén.
FRASE
Bajar el orgullo es comenzar a ver a Dios claramente.
