ROMANOS 12:15
La empatía no es simplemente comprender lo que otros viven, sino acercarse a su realidad hasta sentirla con ellos. Es decir, es celebrar sin envidia y llorar sin distancia. Cristo fue emocionalmente presente, pues se alegró con amigos, lloró en sepulcros y se compadeció de las multitudes. Él no solo observaba, se involucraba. Hoy en día muchos sufren en silencio, y otros celebran solos, y es por eso que el creyente está llamado a ser una presencia que acompaña. Evitemos que nuestras emociones giren solo a nuestro alrededor, y ajustémonos al ritmo de quienes nos rodean, celebrando sus victorias y sosteniendo sus lágrimas.
Ser sensibles a otros, es una muestra de la obra del Espíritu Santo en nosotros.
OREMOS
Padre amado, líbrame de la indiferencia y llena mis emociones con tu compasión. Hazme más sensible a la vida de los demás. Amén.
FRASE
La empatía es entrar en la historia del otro, incluso cuando esa historia brilla más que la nuestra.
