ÉXODO 4:10-12
Cuando Dios llamó a Moisés, una de sus primeras reacciones fue mirar sus limitaciones. Y aunque él veía su dificultad para hablar, Dios veía el propósito para el cual lo estaba llamando. ¿Cuántos de nosotros hacemos lo mismo? Y decimos: “No tengo la capacidad”, “no tengo tiempo”, “otro podría hacerlo mejor”. Y aunque algunas de esas limitaciones pueden ser reales, el verdadero problema comienza cuando las convertimos automáticamente en razones para no obedecer. Dios nunca negó la debilidad de Moisés, pero le recordó algo mayor: “Yo estaré contigo”. Reconocer nuestras limitaciones es humildad; pero utilizarlas para evitar lo que Dios nos pide es excusa.
No necesitamos tener todo lo necesario antes de obedecer; necesitamos confiar en que Dios puede acompañarnos, capacitarnos y enseñarnos mientras avanzamos.
OREMOS
Padre, dame valentía para dar el siguiente paso y no esconderme detrás de mis excusas. Amén.
FRASE
Que tus excusas no hablen más fuerte que tu obediencia.
