SALMOS 24:1
¿En algún momento has dicho? “mi dinero”, “mi tiempo”, “mis planes”, “mi casa”, “mis cosas”. Y aunque usamos estas expresiones para hablar de aquello que está bajo nuestra responsabilidad, el Salmo 24 nos recuerda una verdad mayor, y es que finalmente todo le pertenece al Señor. Lo que tenemos, lo que somos e incluso el tiempo que recibimos cada día provienen de Dios. Y es que si todo fuera absolutamente nuestro, podríamos utilizarlo únicamente según nuestros deseos. Pero si pertenecemos a Dios, entonces debemos preguntarnos: ¿Cómo quiere Él que administremos lo que puso en nuestras manos?
Cuando comprendemos esto, comenzamos a vivir con las manos abiertas. Disfrutando lo que Él nos da, pero sin olvidar quién es el verdadero Dueño.
OREMOS
Señor, ayúdame a recordar que finalmente todo te pertenece a Ti. Amén.
FRASE
No somos dueños de nada, solo administradores de todo.
