“ODIO”, UNA PALABRA PELIGROSA

I JUAN 2:9

Utilizamos la palabra “odio” con mucha facilidad. “Odio a esa persona”, “odio lo que me hizo”, “no lo soporto”. Algunas veces lo decimos como una expresión momentánea de enojo, pero la Biblia trata el odio como algo mucho más serio porque revela lo que puede estar creciendo dentro del corazón. Juan nos enseña que no podemos afirmar que caminamos en la luz mientras alimentamos odio hacia otros. Y es que una herida no atendida, puede convertirse en resentimiento, y el resentimiento alimentado puede terminar oscureciendo nuestra manera de pensar, hablar y relacionarnos. Esto no significa negar el dolor ni justificar lo que alguien nos hizo. Significa no permitir que una herida termine gobernando nuestro corazón.

Así que presta atención a la manera en que hablas de las personas que te han lastimado.

OREMOS

Dios, ayúdame a no alimentar odio. Sana mi corazón y enséñame a perdonar. Amén.

FRASE

Una herida necesita sanidad, no alimento.

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