JUAN 13:1
El amor de Jesús nunca dependió de la respuesta de las personas. Amó a Pedro, aunque sabía que lo negaría. Amó a los discípulos, aunque conocía sus debilidades. Amó a Judas, aun sabiendo que lo traicionaría. Jesús no dejó de amar cuando fue herido, sino que permaneció fiel a Su amor hasta el final. Amar siempre es fácil, siempre y cuando todo salga bien. Pero el desafío parece cuando lleguen las diferencias, las decepciones, los malentendidos y las heridas. Y es ahí donde Jesús nos invita a aprender de Él, quien nos mostró un amor mucho más profundo, un amor constante, paciente y perseverante.
Ese es el amor que transforma vidas.
OREMOS
Jesús, que mi amor no dependa de las circunstancias, sino de tu Espíritu obrando en mí. Amén.
FRASE
La perseverancia fortalece el amor genuino.
