LUCAS 23:46
Estas últimas palabras no fueron una frase de resignación, fue una declaración de confianza absoluta. Jesús no perdió el control, lo entregó voluntariamente. Y su confianza el Padre era tan firme que, incluso en su último momento, descansó en Sus manos. No hubo dudas, tampoco temor, solo entrega. Esto nos muestra que rendirse a Dios no es perder, es confiar plenamente quien tiene el control absoluto. Si aún no lo has hecho, te invito para que rindas tu vida a Él. No solo una parte, no solo los momentos fáciles… todo. Tus planes, tus decisiones, tus tiempos, tus cargas, todo ponlo en Sus manos. Y recuerda que confiar en Dios no es solo creer en Él, es entregarle el control.
Así que hoy es un buen día para decir: “Señor, mi vida está en tus manos.”
OREMOS
Señor, así como Jesús, yo también decido rendirte todo lo que soy. Amén.
FRASE
Una vida en Sus manos es una vida segura.
