MATEO 21:5
Cuando Jesús entró a Jerusalén, lo hizo sobre un pequeño asno. Este detalle podría parecer insignificante, pero revela el corazón del Reino de Dios: la grandeza se manifiesta en la humildad, y el poder en el servicio. El asno, animal sencillo y trabajador, se convirtió en el portador de la gloria divina. No por su fuerza, ni por su belleza, sino porque estuvo disponible para el propósito del Maestro. Así también nosotros, si estamos dispuestos, podemos ser instrumentos de paz en las manos del Señor.
El asno nos enseña que no se trata de destacar, sino de cargar la presencia del Rey, comprendiendo que el verdadero honor es llevar a Cristo en lo cotidiano.
OREMOS
Jesús, que pueda actuar como aquel pequeño asno, disponible, obediente y dispuesto a servirte. Amén.
FRASE
El servicio humilde deja huellas eternas.
