ROMANOS 12:13 (b)
En un mundo donde muchos viven aislados, abrir nuestro hogar se convierte en una poderosa expresión del amor de Cristo. Y es que definitivamente la hospitalidad no es un evento social, sino un acto espiritual, el cual va más allá de ofrecer un espacio. Cuando abrimos la puerta con alegría, derribamos muros, corazones son sanados y se crea un espacio donde Dios puede obrar fácilmente. Cada vez que decidimos abrir nuestro hogar, predicamos sin palabras. Mostramos a Cristo en la mesa, en la conversación, en el ambiente de paz y en la sencillez del compartir. ¿Qué te parece si le dices al Señor? Haz que mi hogar sea un faro de tu amor.
Y que cada persona que entre, pueda sentir tu paz, tu gracia y tu abrazo invisible.
OREMOS
Señor, enséñame a practicar la hospitalidad con alegría y propósito. Que cada visita sea una oportunidad para mostrar tu gracia. Amén.
FRASE
La hospitalidad transforma hogares en refugios de gracia.
