ROMANOS 12:13 (a)
Sabías que la verdadera fe siempre tiene manos y pies. No hablo de teoría, emoción o discurso, sino de acción. Ser generoso no es dar lo que sobra, sino ofrecer lo que puede bendecir. Es escuchar el susurro del dolor ajeno y convertirlo en oportunidad para amar. Es estar atentos a las necesidades de los demás, y así imitar el corazón de Cristo, quien nunca pasó de largo ante alguien que sufría. Así que podríamos decir que la generosidad no comienza cuando damos, sino cuando vemos. Recuerda que el cristianismo práctico es el que refleja a Cristo; es decir, uno que no ignora necesidades, sino que corre hacia ellas.
Qué te parece si hoy te conviertes en alguien que bendice, suple, comparte, y da de lo que tiene para que otros puedan levantarse.
OREMOS
Padre, haz mi corazón sensible y mis manos dispuestas. Ayúdame a vivir una fe práctica, generosa y llena de amor. Amén.
FRASE
Dios nos da para que demos; somos canales, no depósitos.
