ROMANOS 12:9 (a)
En el versículo de hoy Pablo nos recuerda que el verdadero amor cristiano no se actúa, se vive. No nace del interés personal, sino del carácter de Cristo en nosotros. El amor genuino no usa máscaras, no busca aplausos ni beneficios; busca el bien del otro. Es honesto, transparente y profundo. Reconoce lo malo y lo rechaza, y se aferra con fuerza a lo que es bueno. Este tipo de amor no se sostiene por emociones, sino por convicción y obediencia. ¿Estás amando a los demás con sinceridad? ¿Tus acciones reflejan un amor desinteresado? Recuerda que el amor genuino no solo se siente, se demuestra.
Y cuando amamos sin fingir, reflejamos el corazón de Jesús, quien nos amó sin condiciones, sin hipocresía y sin reservas.
OREMOS
Señor Jesús, limpia mi corazón de toda apariencia y enséñame a amar con verdad. Que mi vida sea un reflejo de Tu amor puro y sincero. Amén.
FRASE
El amor genuino no busca lo suyo, busca el bien del otro.
