ECLESIASTÉS 5:5
Cuántas veces decimos “lo prometo” solo para demostrar que hablamos en serio. Sin embargo, cada promesa crea una expectativa en la persona que la recibe. Cuando prometemos algo, alguien comienza a esperar que nuestras palabras se conviertan en acción. Es por eso que Eclesiastés nos recuerda que es mejor no prometer, que comprometernos con algo que después no estaremos dispuestos a cumplir. Y aunque el contexto habla específicamente de los votos hechos delante de Dios, el principio nos confronta con la seriedad de dar nuestra palabra. Así que antes de decir: “Te lo prometo”, necesitamos preguntarnos ¿Realmente Estamos dispuestos a hacer lo necesario para cumplirlo?
Porque la integridad no consiste en hacer muchas promesas, sino en ser fiel a la palabra que damos.
OREMOS
Señor, que mis acciones respalden lo que digo y que pueda ser una persona digna de confianza. Amén.
FRASE
Una promesa sincera necesita un compromiso real.
