JUAN 19:28
El Hijo de Dios, en aquella cruz, experimentó el dolor físico, la debilidad y la necesidad. Nada de lo que Él vivió fue una actuación, tampoco fue simbólico, todo fue real, y al final dice la Escritura que tuvo sed. En medio de la obra más grande de redención, nunca dejó de experimentar lo que significaba ser humano, y es por eso que Jesús no es ajeno a nuestro dolor, Él lo conoce desde adentro. Cada herida, cada cansancio, cada necesidad, Él la entiende. Y esta es la razón, por la que no tienes que enfrentar tu dolor en silencio. Puedes acercarte a Él con honestidad, y contarle lo que sientes, lo que te duele y lo que necesitas.
Ten la seguridad que Él nunca te juzgará, pues te comprende, tampoco se alejará de ti, por el contrario, se acercará más a ti, porque Jesús no solo salva, también acompaña.
OREMOS
Jesús, gracias, porque no me rechazas, sino que me recibes con amor y compasión. Amén.
FRASE
No estás solo en tu proceso, Jesús camina contigo.
