1 REYES 20:28
Llegamos al final de esta serie, y hemos comprendido que los valles y los montes no son lugares opuestos; son escenarios complementarios en la obra de Dios. En los valles, Él nos sostiene, consuela y fortalece. En los montes nos habla, nos transforma, nos revela Su voluntad y nos envía. El propósito nunca fue vivir permanentemente en uno u otro, sino no caminar con el Señor en ambos, sabiendo que el Dios de los montes es también el Dios de los valles. Y que en cualquier etapa del camino en la que nos encontremos, Su presencia seguirá siendo nuestra mayor seguridad.
Y mientras Cristo sea nuestro Pastor, cada valle tendrá esperanza y cada monte tendrá propósito.
OREMOS
Padre amado, gracias por acompañarnos tanto en los valles como en los montes. Confiamos en tus promesas y propósitos. Amén.
FRASE
Con Dios nunca recorreremos solos ni el valle más profundo ni el monte más alto.
