PROVERBIOS 21:13
Ignorar la necesidad ajena no es neutral; es pecado. Dios no solo observa cómo vivimos nuestra fe en la iglesia, si no cómo respondemos cuando alguien necesita ayuda, apoyo, escucha o compasión. La indiferencia endurece el corazón y tarde o temprano trae consecuencias. Cuando cerramos nuestros oídos al clamor del necesitado, estamos revelando algo mucho más profundo, el estado de nuestro corazón. La Escritura nos recuerda que Dios es defensor del necesitado, refugio del afligido y protector del vulnerable; por eso, quien desprecia al necesitado, se coloca en oposición al corazón de Dios.
Si en este día ves a alguien necesitado de ayuda, de ánimo o apoyo, no pases de largo, pues la verdadera fe se expresa en amor práctico.
OREMOS
Padre, ayúdame a escuchar y a responder con amor. Amén.
FRASE
Dios bendice al que bendice.
