ROMANOS 12:12 (C)
Todo cristiano maduro entiende que así como el cuerpo necesita aire, el alma necesita comunión con Dios. Y es que la oración constante no es cuestión de emoción, inspiración o circunstancias; es obediencia, disciplina y dependencia. Orar solo cuando “lo sientes”, es hacer de la oración un accesorio. Pero cuando oramos de manera constante, aun sin emoción, se convierte en la parte más esencial de nuestro caminar con Dios. La madurez espiritual se evidencia en la capacidad de mantenernos conectados con el Señor todos los días, en las temporadas altas y en las bajas, en los silencios y en los milagros.
La oración constante nos mantiene vivos espiritualmente y nos recuerda que no caminamos solos.
OREMOS
Señor Jesús, mantén mi corazón alineado contigo y haz de mi vida un lugar donde siempre se escuche tu voz. Amén.
FRASE
La oración es el latido del corazón espiritual; sin ella, el alma enferma.
