EL LAUREL

SALMOS 37:35

El laurel era símbolo de prosperidad, verdor y honor en el mundo antiguo, pero también representaba lo pasajero: hoy está lleno de hojas y mañana se marchita. Así sucede con los malvados: parecen firmes, parecen intocables, pero su raíz no está en Dios y su final no es eterno. El laurel nos enseña a no dejarnos engañar por las apariencias de éxito en quienes viven sin temor de Dios. Así que nuestra verdadera herencia no está en el brillo momentáneo, sino en la vida eterna en Cristo. Y quienes confían en Él, son plantados junto a corrientes de aguas.

Ánimo, enfoca tu corazón en lo eterno y no envidies lo que pronto pasará.

OREMOS

Dios, que mi vida tenga raíces profundas en Ti, y que busque la herencia incorruptible que solo Tú das. Amén.

FRASE

El justo florece donde el impío se marchita.

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