FILIPENSES 2:14
La queja puede comenzar como una reacción ocasional y terminar convirtiéndose en una manera habitual de hablar. Y es que cuántas veces nos quejamos del clima, del trabajo, de las personas, de lo que tenemos, de lo que nos hace falta y hasta de situaciones que alguna vez fueron respuestas a nuestras oraciones. Es por eso que la Palabra nos dice que hagamos todo sin murmuración. Esto no quiere decir que neguemos los problemas, o que finjamos que todo está bien. Sino que reconozcamos que el problema aparece cuando la queja deja de ser una reacción y se convierte en nuestra forma de mirar la vida. Cuando constantemente hablamos de lo que está mal, podemos perder de vista todo lo que Dios ha hecho en nosotros.
Así que no permitamos que los problemas tengan más voz que la fidelidad de nuestro Señor.
OREMOS
Señor, ayúdame a conocer cuando la queja se ha convertido en un mal hábito en mi vida. Amén.
FRASE
La gratitud nos ayuda a ver lo que la queja pasa por alto.
