MATEO 28:16-20
No es casualidad que Jesús reuniera a Sus discípulos en un monte antes de darles la Gran Comisión. Y es que a lo largo de Su ministerio, los montes habían sido lugares de oración, enseñanza, revelación y transformación. Pero ahora se convertirían también en el lugar del envío. Y es que todo encuentro con Dios tiene un propósito mayor que nuestra propia experiencia. Y cada encuentro con Él debe impulsarnos a descender nuevamente al mundo llevando el mensaje del evangelio. Jesús no dijo: “Permanezcan aquí y disfruten Mi presencia”. Dijo: “Id”. En otras palabras, el monte no era el destino final; era el punto de partida. Y es por eso que aprendemos para enseñar. Somos consolados para consolar. Somos perdonados para perdonar. Y somos discípulos para hacer discípulos.
Te animo para que hoy compartas con otros de Jesús.
OREMOS
Jesús, dame un corazón dispuesto a compartir Tu amor, y a hacer discípulos. Amén
FRASE
El evangelio no termina con quienes lo reciben; continúa en quienes lo comparten.
