HEBREOS 4:15
Jesús vivió en el mismo mundo roto donde nosotros vivimos. Fue tentado, incomprendido, rodeado de pecado y rechazado, sin embargo, se mantuvo puro. Y no porque no enfrentara luchas, sino porque decidió agradar al Padre por encima de cualquier otra cosa, mostrándonos que es posible caminar en santidad aun cuando el mundo nos invita constantemente a tomar otro camino. Y es que la pureza se ha vuelto una decisión cada vez más contracultural, y por eso es que Jesús nos enseña algo importante, y es que la meta de la vida cristiana no es solo evitar pecar, sino agradar a Dios.
Cada decisión cotidiana es una oportunidad para reflejar el carácter de Cristo.
OREMOS
Señor, ayúdame a vivir de una manera que te agrade en todo. Amén.
FRASE
Vivir para agradar a Dios tendrá recompensa eterna.
