JUAN 13:1
Jesús pasó años caminando junto a Sus discípulos. Los vio equivocarse, discutir entre ellos, malinterpretar Sus enseñanzas, actuar impulsivamente y fallar una y otra vez. Incluso sabía que uno lo negaría y otro lo traicionaría. Aun así, nunca dejó de amarlos y tenerles paciencia. Él entendía que la transformación toma tiempo. Y es que es fácil amar a las personas cuando todo va bien, lo difícil es permanecer cuando alguien todavía está creciendo, aprendiendo y luchando con sus debilidades. Pero Jesús nos vuelve a enseñar algo valioso, y es que la paciencia es una expresión práctica del amor. Y así como Dios ha sido paciente con nosotros, así también nos llama ser pacientes con otros.
Recordando que nadie está terminado todavía, y que todos seguimos siendo moldeados por el Señor.
OREMOS
Padre, ayúdame a tener paciencia con las personas que me rodean, y acompañarlas con amor. Amén.
FRASE
La gracia florece donde existe la paciencia.
