HECHOS 8:29
El versículo de hoy nos muestra una escena aparentemente sencilla, pero detalladamente orquestada. Nada fue casualidad, tampoco fue coincidencia, fue una dirección divina en acción. El cielo organizó cada detalle: el camino, el tiempo, la lectura del pasaje, y la disposición del corazón. Felipe no cuestionó, no retrasó, ni racionalizó, simplemente obedeció. Y esa obediencia fue sencillamente el puente entre la búsqueda y la respuesta. Hoy en día Dios sigue organizando encuentros. Personas, conversaciones, oportunidades… nada es al azar. Pero si no estamos atentos a Su voz, podemos pasar de largo por los detalles que Él diseñó con propósito.
Ser sensibles al Espíritu no es algo místico ni distante, es una vida diaria de atención, disposición y obediencia inmediata.
OREMOS
Padre Santo, úsame como instrumento en los detalles que Tú ya has organizado. Amén.
FRASE
Cada encuentro puede ser una cita divina disfrazada de rutina.
