JUAN 21:17
Muchas veces queremos que Dios nos use, pero evitamos enfrentar nuestras áreas débiles, escondiéndolas, ignorándolas e intentando seguir adelante, pero sin permitir que Él toque aquel lugar. En la historia de Pedro podemos notar algo importante, y es que Dios quiere sanar justo donde más duele. Pedro había negado a Jesús tres veces, y tres veces Jesús le preguntó ¿Me amas? Ese fue un momento de dolor y vergüenza, y estoy seguro de que marcó su corazón. Pedro tuvo que enfrentar su fracaso para poder experimentar la restauración, y esto nos enseña que nuestras debilidades no tienen la última palabra, pues cuando permitimos que el Dios de los detalles sane nuestros puntos débiles, Él puede transformar nuestra vergüenza en propósito.
Qué bueno es saber que Dios no pasa por alto nuestras heridas, sino que las sana con precisión.
OREMOS
Jesús, sana, mi corazón y restaura aquello que se quebró dentro de mí. Amén.
FRASE
Su gracia se vuelve más visible, en cada una de mis debilidades.
