LA LUZ QUE CAMBIA TODO

LUCAS 2:7

La Navidad no es una fiesta de luces; es la fiesta de la Luz. Cada bombilla, cada adorno, cada brillo, es apenas una sombra de la luz que Cristo trajo al mundo. Y es que Él no vino para hacer el mundo más “bonito” ni para añadir un toque de brillo temporal. Vino como la Luz verdadera, la única capaz de expulsar las tinieblas del corazón humano y revelar el camino hacia el Padre. Y donde quiera que la luz de Cristo entre, las sombras retroceden, el engaño se rompe y la verdad siempre triunfa. La verdadera Navidad es el recordatorio de que la luz de Dios no es decorativa, es transformadora, pues nos cambia, nos guía, nos limpia y nos invita a vivir como hijos de la luz.

Abre hoy tu corazón, y deja que esa Luz te guíe. 

OREMOS

Señor Jesús, quita de mí toda sombra, todo engaño, toda oscuridad que me impida verte claramente. Amén.

FRASE

Cristo es el Sol de justicia que disipa toda tiniebla; sin Él no hay verdadera Navidad.

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