2 CORINTIOS 1:20
Hay una palabra que probablemente hemos pronunciado miles de veces: “Amén”. La decimos al terminar una oración, o después de escuchar una verdad bíblica, pero por utilizarla tanto, podemos olvidar la profundidad de lo que estamos diciendo. Amén expresa afirmación, certeza y confianza. Y es por esa razón que Pablo declara que las promesas de Dios encuentran su “Sí” en Cristo y que, por medio de Él, nosotros respondemos “Amén”, para la gloria de Dios. Cuidar nuestras palabras significa permitir que lo que creemos transforme lo que decimos. Y que así nuestra boca deje de contradecir aquello que afirmamos creer.
Después de treinta días, quizás la mejor palabra para terminar esta serie sea precisamente esta: Amén. Pero no solo diciéndola con nuestros labios, sino demostrando con nuestra manera de vivir.
OREMOS
Señor, gracias por estos 30 días en los que me has enseñado a prestar atención a mis palabras. Amén.
FRASE
Cada “Amén” es una oportunidad para recordar en quién confiamos.
