PROVERBIOS 12:18
El versículo de hoy compara ciertas palabras con golpes de espada. Y es que una palabra puede salir rápidamente de nuestra boca, pero permanecer por mucho tiempo en el corazón de quien la recibió. Y es ahí donde el problema aparece, pues utilizamos nuestra intención para invalidar el dolor del otro. “No quise decirlo”, “lo entendiste mal”, “estás exagerando”. Y en lugar de escuchar cómo nuestras palabras afectaron a la persona, comenzamos inmediatamente a defendernos. La sabiduría no solamente pregunta: ¿Qué quise decir? Si no, también: ¿Qué produjeron mis palabras?
Recuerda que una buena intención importa, pero también importa el impacto, pues la lengua sabia no busca solamente evitar heridas; procura convertirlas en medicina.
OREMOS
Padre, dame sabiduría para reconocer el efecto que producen cada una de mis palabras. Amén.
FRASE
“No quise hacerlo” no siempre significa “no ocurrió”.
