LA MESA SIN REVERENCIA

MALAQUÍAS 1:7

¿Es posible seguir participando en las cosas de Dios, y al mismo tiempo haber perdido el asombro por Él? En el versículo de hoy observamos que el pueblo seguía acercándose al altar, pero ya no cuidaba la calidad, la intención ni la honra. Y es por eso que el Señor dice algo tan fuerte: “han despreciado mi mesa”. Cuando dejamos de cuidar nuestra relación con Él, la presencia de Dios deja de ser un privilegio y se convierte en una simple costumbre. Así que recuperar la reverencia es recordar quién es Dios, y quiénes somos nosotros delante de Él. Es tiempo de volver a valorar la oración. Volver a honrar su Palabra. Volver a respetar su casa. Volver a un corazón sensible.

Porque cuando la reverencia se pierde, lo santo se vuelve común y el corazón se endurece.

OREMOS

Señor, restaura en mí un espíritu sensible, humilde, irreverente. Amén.

FRASE

Honrar su presencia, transforma mi adoración.

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