LUCAS 5:29-32
Leví preparó una gran comida para Jesús, y la mesa se llenó de personas con mala reputación, historia rotas y decisiones equivocadas. Los sorprendentes de esta historia no es quienes estaban sentados a la mesa, sino quién decidió sentarse con ellos. Qué bendición saber que Jesús no evita las mesas difíciles, aunque tampoco suaviza la verdad. La mesa presentada en Lucas nos recuerda que la gracia no es tolerancia al pecado, pero sí una invitación al arrepentimiento. Acercarnos a la mesa de Jesús tal como somos, es el primer paso, pero quedarnos tal como somos no es parte de su plan.
Pues su presencia en la mesa no nos deja cómodos, nos deja confrontados y amados al mismo tiempo.
OREMOS
Señor Jesús, gracias, porque no me rechazas por mis errores ni por mis luchas. Amén.
FRASE
En la mesa de Jesús no somos evaluados, somos recibidos.
