JUAN 15:11
En estos días, las fiestas pueden producir momentos de alegría, risas y emociones intensas, pero suelen ser breves. Cuando el ambiente cambia, la alegría se desvanece. Jesús, en cambio, nos ofrece un gozo distinto, un gozo que permanece. Esta época nos debe recordar que la verdadera alegría no depende de lo que tenemos, de con quién estemos o de cómo se ve el momento, sino de Quién vive en nosotros. Y es que el gozo que Jesús nos da, no ignora las dificultades, pero las trasciende.
Es una alegría tan profunda que nace de la comunión con Él y que permanece aun cuando las circunstancias no son favorables.
OREMOS
Señor, quita de mí la búsqueda de alegrías pasajeras y lléname de tu gozo permanente y verdadero. Amén.
FRASE
Donde Jesús habita, el gozo permanece.
