2 CORINTIOS 9:15
Cada año la Navidad nos invita a dar y recibir obsequios, pero entre todos los regalos, solo hay uno que permanece para siempre: Cristo. Él es el regalo que llega cuando más lo necesitamos, que no caduca, que no se desgasta ni se pierde. Pablo lo llama el don inefable, es decir, que ninguna palabra logra abarcar, porque su valor es eterno y su impacto imposible de medir. Hoy haz un alto y reconoce que Jesús es el regalo que te perdona, que te sostiene, que te transforma, que te acompaña y te da vida eterna. Recibirlo a Él es recibir todo lo que tu alma busca.
En esta Navidad recuerda que lo mejor que tienes no está bajo un árbol, sino reinando en tu corazón.
OREMOS
Señor, gracias por el regalo inefable que nos diste en Jesús. Ayúdame a valorar el don más grande que el cielo pudo entregarme. Amén.
FRASE
El cielo dio lo mejor… para salvar lo peor en nosotros.
