PASIÓN QUE NO SE APAGA

ROMANOS 12:11

 Servir a Dios no es algo que se hace solo cuando se siente, sino también cuando se decide. En el versículo de hoy se nos recuerda que el servicio cristiano demanda esfuerzo, constancia, pasión y disciplina. El fuego espiritual no se mantiene solo: requiere atención, práctica y entrega. Y claro, como creyentes no servimos por obligación, sino por convicción de que Dios merece lo mejor, y no lo que nos sobra. Y cuando la pasión decae, lo cual es muy normal, no nos rendimos, sino que volvemos a la fuente, a la presencia del Señor, para que Él renueve nuestro fervor. Dios honra al que sirve con excelencia y con un corazón dispuesto.

Por tal razón, nuestro mayor privilegio no es ser usados por Él, sino pertenecerle y trabajar para Su gloria. 

OREMOS

Padre, quita la pereza espiritual de mi corazón, y enciende en mí un fuego que no se apague. Hazme diligente, firme y fiel en todo lo que pongas en mis manos. Amén.

FRASE

No hay espacio para la pereza cuando se sirve un Maestro tan digno.

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