ISAÍAS 49:15 (NBV)
En este día Dios nos da una comparación tierna y profunda. Y es que el amor de una madre es considerado uno de los más grandes y fuertes, pero Él nos recuerda que su amor supera incluso el más puro afecto humano. Este “aunque” es clave, pues puede que los amores humanos fallen, puede que las personas más cercanas nos abandonen, pero el amor de Dios jamás se desvanece. Estamos grabados en Su corazón y en la palma de Sus manos. Él nunca se distrae ni se olvida de cuidar a Sus hijos.
Qué bueno es saber, que nuestra identidad y valor no dependen de la memoria de otros, sino de la fidelidad de Aquel que nos creó.
OREMOS
Padre amado, enséñame a descansar en tu fidelidad, recordando que estoy grabado en tu corazón. Amén.
FRASE
Dios nunca me olvida, siempre me sostiene.
