JUAN 11:25
Jesús nos recuerda que la vida verdadera no depende de este mundo ni termina en la tumba. La muerte puede parecer el final, pero en Cristo es solo el inicio de una eternidad gloriosa. El “aunque” de hoy, es poderoso, pues significa que ni la realidad más oscura, ni la pérdida más dura pueden apagar la esperanza de los que creen en Él. Y así como Lázaro fue llamado a salir de la tumba, cada creyente puede tener la certeza de que, en Cristo, la vida eterna está asegurada.
Así que nuestra esperanza no está en la salud, tampoco en los años que vivamos, y mucho menos en la ausencia del dolor, nuestra esperanza está únicamente en Jesús.
OREMOS
Señor Jesús, ayúdame a vivir cada día con los ojos puestos en la eternidad, pues Tu victoria es también la mía. Amén.
FRASE
La resurrección no es un evento, es una Persona: Jesús.
