1 PEDRO 1:8
Definitivamente, la fe no depende de lo que ven nuestros ojos, sino de la certeza de lo que creemos. Y es que la ausencia de visión no anula la realidad del amor de Cristo. Los discípulos creyeron al ver, pero Jesús dijo: “Dichosos los que no vieron, y creyeron”. Esa es nuestra condición actual: no lo vemos físicamente, pero le amamos con todo el corazón. La fe produce una alegría que no depende de circunstancias ni de evidencias tangibles, sino de la seguridad de que Cristo vive, nos ama y volverá por nosotros.
Así que camina confiado porque Su amor invisible sostiene nuestra vida visible.
OREMOS
Jesús, lléname cada día de esa alegría inefable que solo proviene de Ti. Amén.
FRASE
Mi alegría nace en la certeza, no en la vista.
