2 SAMUEL 9:7
Hay muchas personas que se miran desde sus errores, fracasos, caídas o heridas. Pero la Palabra de hoy nos enseña que Dios no nos llama desde nuestra versión rota, nos llama desde su promesa. Mefiboset llegó con su condición, su historia y su vergüenza, pero fue invitado a una mesa que hablaba de pertenencia, honra y restauración. Aquella mesa del rey no borró su pasado, pero sí cambió desde dónde iba a vivir su presente.
Así mismo, el Señor nos recuerda que nuestro lugar no está determinado por el pasado, ni por los errores, sino por Su gracia e infinita misericordia, la cual no solo nos perdona, sino que también nos reposiciona, poniéndonos frente a una mesa que no merecíamos estar.
OREMOS
Dios, gracias por tu gracia que me alcanzó cuando no lo merecía. Amén.
FRASE
Jesús reservó mi lugar en la mesa antes de que yo supiera que lo necesitaba.
