COLOSENSES 4:3
El Señor no solo nos abre puertas de oportunidades, trabajo o respuestas; también abre puertas para que su mensaje llegue a otros. Eso nos recuerda que la obra de anunciar a Cristo no depende solo de nuestras capacidades, sino de las puertas que Dios mismo abre. Muchas veces pedimos que Él toque corazones, pero olvidamos que, en más de una ocasión, el Señor quiere usar nuestra vida como la puerta por donde alguien pueda acercarse a Cristo.
Así que recuerda, que nuestra manera de hablar, de reaccionar, de perdonar y de amar, puede convertirse en la entrada que alguien necesita para conocer a Jesús.
OREMOS
Jesús, que yo no cierre con mi conducta la puerta que Tú quieres abrir. Amén.
FRASE
Que tu vida no sea un obstáculo, sino un acceso al evangelio.
