SALMOS 24:7
En la antigüedad, las puertas de una ciudad no solo marcaban una entrada; representaban autoridad, gobierno y quien tenía el control del lugar. El versículo de hoy nos presenta una imagen poderosa: las puertas se levantan para dar paso al Rey. Abrir las puertas al Rey, es entregar el control real de cada área. Y aunque muchas veces invitamos a Dios a algunos espacios, otras veces cerramos esa puerta por miedo, comodidad o autosuficiencia. Sin embargo, cuando el Rey entra, trae orden, dirección y vida.
No se trata solo de permitir que Dios entre, sino de reconocer que Él es el Rey que debe gobernar todo en nosotros.
OREMOS
Señor, reconozco que Tú eres el Rey de gloria. Deseo que gobiernes cada área de mi corazón. Amén.
FRASE
No, basta con invitar a Dios, hay que darle el gobierno.
