PROVERBIOS 21:29
Hay personas que avanzan con el rostro endurecido, decididas a seguir su propio camino, sin importar las consecuencias. Proverbios contrasta esta actitud con la del justo, quien examina su camino y permite que Dios lo dirija. Endurecer el rostro es resistir la corrección, rendir el corazón es caminar con integridad. Así que el creyente maduro no avanza por terquedad, sino por dirección divina. Recordemos que Dios no busca perfección, busca disposición.
Y cuando le permitimos guiar nuestros pasos, evitamos caminos que parecen firmes, pero que conducen al error.
OREMOS
Jesús, quita todo endurecimiento y dame un corazón sensible a Tu voz. Amén.
FRASE
La obstinación endurece; la obediencia guía.
