1 REYES 18:41-45
Después de tres años de sequía, Elías, anuncia que viene lluvia. Y aunque Seis veces miró su siervo y no vio nada, a la séptima logró mirar una pequeña nube en medio de un cielo despejado. Humanamente, esa nube tan pequeña no significaba nada, pero para Dios, era suficiente para desatar abundancia. A veces, podemos estar esperando grandes señales o cambios drásticos. Sin embargo, Dios nos enseña que incluso lo más pequeño puede ser el inicio de algo grandioso. El Señor no necesita señales grandes para cumplir una promesa. Una nube pequeña, una puerta mínima, un pequeño avance, eso basta para recordar que Dios está en movimiento.
Y aunque la señal sea pequeña, Su bendición será abundante.
OREMOS
Padre Santo, ayúdame a tener fe en las pequeñas señales de Tu provisión, confiando en que Tú siempre estás en control. Amén.
FRASE
La fe no mira el tamaño de la nube, sino la grandeza del Dios que la envió.
