1 REYES 17:14-16
En tiempos de escasez, una viuda de Sarepta tenía solo un puñado de harina y un poco de aceite. Humanamente, eso no era suficiente ni para un día. Pero cuando obedeció la palabra de Dios dada por el profeta Elías, su escasez se convirtió en abundancia. Cada día vio el milagro de un Dios que multiplica lo que parece agotarse. Este milagro nos enseña que la obediencia abre la puerta a la multiplicación.
Y cuando ponemos a Dios de primero, Él sostiene lo imposible. Así que nuestra tarea no es calcular, sino confiar. Y aunque a veces el recurso parezca terminar, recuerda que la fuente nunca se agota.
OREMOS
Dios, gracias por recordarme que, aunque mis recursos sean limitados, en Ti siempre hay suficiente. Gracias por tu provisión diaria. Amén.
FRASE
La fe multiplica lo que la lógica da por perdido.
