GÉNESIS 15:5
Abraham era un hombre anciano, sin hijos, y con una promesa que desafiaba toda lógica humana. Y aunque la situación decía “cero posibilidades”, Dios dijo “una nación”. Allí, bajo el cielo estrellado, Abraham aprendió que la fe no se mide con números, sino con confianza. Y lo que para el hombre es límite, para Dios es punto de partida, pues cuando Él promete, las circunstancias dejan de ser el cálculo principal, y Su Palabra se convierte en la única ecuación que importa.
Sé que a veces podemos ver cosas que parecen imposibles, pero si levantamos la mirada al cielo, recordaremos, que el poder de Dios no se agota con nuestras limitaciones, y si Él dijo que lo hará, solo queda creer y esperar.
OREMOS
Señor, aun cuando todo parezca imposible, ayúdame a recordar que Tú eres el dios que multiplica lo que no existe. Amén.
FRASE
Una promesa de Dios pesa más que mil imposibilidades.
